23.7.09

Aviso

Por el momento, el blog permanecerá sin actualizaciones. Dos razones de fuerza mayor obligan a ello. Por un lado, el intento desesperado de rendir un final. Por otro lado, el frío glacial que pone bajo su yugo la ciudad de Córdoba.

Prometo publicar un cuento cuando vuelva.

20.7.09

Día lluvioso y gris...

Nunca la lluvia me dolió tanto. Es el recuerdo más dulce.

- Irse... ¿Pero adónde?
- Más lejos todavía.

Una piedad enorme surge en Erdosain por su carne.Si él pudiera convencer a esa forma física que constituye su cuerpo de que no hay más "lejos"en la tierra ni en los cielos; pero es inútil, es su carne la que clama despacio: más lejos todavía. ¿Adónde? Cierra los ojos y repite: " ¿Adónde te podría llevar? A donde vayas irá contigo la desesperación. Sufrirás y dirás como ahora: 'más lejos todavía', y no hay más lejos sobre la tierra. El más lejos no existe. No existió nunca. Verás tristeza adonde vayas".

14.7.09

Led Zeppelin

- ¿Ese es Roger Plant?
- Robert...
- Ah, yo ya le cambié el nombre
- (Espectador indignado) shhhhhhh

Roberto Planta con su bulto acelerado. ¡Ya te voy a plantar!


Fui víctima de una especie de esquizofrenia geográfica. Hace relativamente poco descubrí (en realidad siempre lo supe, pero por alguna extraña razón concebía las distancias de otra manera) que Europa no quedaba a la altura de Buenos Aires. Por más delirante que parezca, es verdad. Y cuando caí en la cuenta de la verdadera distancia, del trayecto real de continente a continente, entendí muchas cosas más (que en realidad las entendía, pero es como cuando uno sabe algo y lo da tan por sentado, tan obvio, que olvida por completo porque concibe la realidad de determinada manera). Por ejemplo, por qué eran tan largos los viajes, o que Inglaterra estaba más o menos a la altura de Estados Unidos (¿y por eso la OTAN quizá?). Y, esto es lo más disparatado, me sentí una idiota cuando tuve conciencia de que jamás, pero jamás, Europa pudo haber estado si quiera levemente en diagonal a Buenos Aires: la diferencia estacional desmentía rotundamente esta posibilidad.
Es triste cuando de manera imprevista salen a la luz los efectos de la concepción occidental del mundo, impuestas a los que vivimos en el "subdesarrollo".

13.7.09

El sentido religoso de la vida - Por Remo Erdosain

"Mi problema consiste en hundirme. En hundirme dentro de un chiquero. ¿Por qué? No sé. Pero me atrae la suciedad. Créalo. Quisiera vivir una existencia sórdida, sucia, hasta decir basta (…) Hay en mí una ansiedad de agotar experiencias humillantísimas."

11.7.09

DESCORAZONA

Dedicado a mi amiga...

Escuchó sonar su teléfono y se preparó para lo inesperado. No era casualidad, pero realmente la tomó por sorpresa. Una aparición repentina, una presencia que sería próxima, tangible, deseada hasta el cansancio. Después de tres meses, Carlos se comunicó con ella, con el mismo tono amigable y dulce que había usado siempre para tratarla. “Señorita”, encabezó su mensaje, y ella supo que esa noche no sería igual a las demás. Desencantada por tanta búsqueda sin recompensa, había decidido vivir el resto de su vida sin el contacto espiritual, ni siquiera físico, con el sexo masculino. Muchas malas experiencias la habían convertido en una mujer dolida, atravesada por el desengaño. Y a pesar de su tierna edad, su corazón estaba surcado por amores no correspondidos, por la resignación de quien admite que ya no vale la pena correr, porque llegará tarde de todos modos.


Carlos apareció de imprevisto, como trampa mortal que es inadvertida por la ingenua presa. Ella no era ingenua, pero sus sentimientos se habían apoderado de las pocas neuronas que lograban quedar en funcionamiento cada vez que él que se aparecía en su vida. Sabía de antemano qué sucedería. Había decidido darle una última oportunidad. No hacía falta ningún tipo de artilugio: estaba todo dicho. Esa noche ella respondería su mensaje y esperaría ansiosa la llegada de aquel galán de tercer mundo, comerían juntos, se dirían cosas impensables al oído, alucinados por el éxtasis de sus cuerpos. Esa noche llegarían mas lejos de lo que jamás habían llegado, pero ella no se atrevería a entregarle más. Sin embargo, él saldría triunfante: había logrado robarle su bien más preciado.


Por la mañana, todo volvió a ser como era. La tediosa rutina puesta en marcha una vez más. Ella despertó, y Carlos ya no estaba allí. Su corazón no estaba para hacer promesas que no cumpliría. Por eso, huyó durante la madrugada, furtivo, escapando de las luces del alba. Eso no la sorprendió.


Faltaban pocas horas para su partida. Comenzó a preparar su equipaje y de repente una corazonada, un pálpito la tumbó en la cama. Atónita, se quedó mirando la ropa limpia que estaba doblada sobre un estante del placar. Tuvo miedo. Se incorporó enérgica y muy lentamente levantó la pila de ropa, buscando algo perdido. No lo encontró allí, empezó a buscarlo en todo el placar. Ya había perdido la calma, y desesperada revolvió toda la habitación, se dirigió a la cocina, al living, buscó hasta en el baño. Pero no lo encontraba. Fue entonces cuando se dio cuenta de la cruel realidad. Ella decidió definitivamente alejarse de su peligrosa seducción: Carlos le había robado.


Un hueco profundo se habría en medio de su pecho, un hueco oscuro, sin fondo. Se había llevado su corazón. Ella, descorazonada. Bajó los brazos y dio por terminada la búsqueda: él había desaparecido, llevándolo consigo, quién sabe donde. Nunca mas escribió, ni llamó, ni apareció. Y ella tuvo que acostumbrarse a vivir descorazonada.

10.7.09

GRACIAS...

Gracias Cuco por tu ayuda...aguante la Garrafa Nadal... jaja

¿por qué París?

Hace un par de días caminaba por las calles frías de la ciudad abstraída de mi alrededor. Pensaba, mientras caminaba y miraba los edificios y miraba la gente pasar y simplemente miraba, que estaba en otro lugar. No era Córdoba, era mi ciudad. Una ciudad muy mia, al ritmo de Franz Ferdinand.

Cuando volví a casa, le conté mi experiencia surrealista a mi madre, que con sabias palabras me dijo: "Vos deberías haber nacido en París, la cigüeña se equivocó de lugar".

Hoy, alguien me dijo: "Tenés tu París de bolsillo". Es que es París, definitivamente, el lugar en el que debo sentirme cada vez que vuelo. O quizá alguna ciudad, Veritópolis, que es muy mía.
Por eso, mi París de bolsillo está acá, cada vez que me siento turista en mi propia ciudad.

Gracias por la boina mi amor.

Me voy a comer.